Fracturas

Una fractura se caracteriza por la rotura de un hueso. Conocemos las fracturas provocadas por el choque, pero también hay fracturas espontáneas por fragilidad anormal del hueso. Los fragmentos de hueso pueden permanecer en su lugar o moverse entre sí, lo que obviamente complica la curación.

Los huesos pueden dañar órganos vecinos o incluso atravesar la piel: se trata de una fractura abierta . La fractura abierta es más grave, porque los gérmenes aprovechan esta puerta de entrada a la piel para contaminar las lesiones. Las infecciones óseas son difíciles de tratar. Una extremidad fracturada es dolorosa, hinchada y tiene movilidad anormal.

Una leve movilización te hace sentir un crujido. La radiografía brinda información sobre la naturaleza de la fractura y su ubicación precisa. El pronóstico de una fractura depende, por supuesto, de su naturaleza, su ubicación, la edad del perro y su estado general.

Se debe reducir la fractura e inmovilizar la extremidad durante varias semanas a varios meses.

Las técnicas de inmovilización externa implican colocar un yeso o una férula. Si los desplazamientos de los fragmentos óseos son demasiado grandes, es necesario recurrir a la cirugía. Alfileres, tornillos, placas, flejes: estas técnicas tienen como objetivo reposicionar y fijar los fragmentos óseos, lo más cerca posible de su posición natural. La inmovilización por osteosíntesis se completa con una inmovilización externa y con un tratamiento médico a base de antibióticos y antiinflamatorios.

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